Capitanías Generales

Las Capitanías Generales en la América española designaban provincias o territorios que por encontrarse en situación fronteriza o estratégica relevante, tenían como autoridad superior a un gobernador civil o militar con categoría de capitán general.

Aunque en términos generales se está de acuerdo en afirmar, que con tal denominación no existió como institución político administrativa o de gobierno, si aparece esta denominación en algunos documentos oficiales.

Los mapas y cartas naúticas de las potencias extranjeras del siglo XVIII, si que solían señalar con tal denominación a las presidencias gobernaciones que disponían de un importante contingente militar y generalmente eran dirigidas por militares. 

Conservaron una importante autonomía respecto al Virreinato correspondiente y era frecuente que sus límites jurisdiccionales coincidieran con los de una Gobernación o una Real Audiencia. Algunas de ellas dependían directamente del Rey de España.

Tuvieron distinta consideración en cada uno de los tres siglos en los que permaneció la Administración española en América, no siendo principalmente hasta el siglo XVIII cuando fueron mayoría los militares profesionales que las desempeñaron.

Así como desde el siglo XIV en Europa se designaba como capitanía al mando de las fuerzas armadas, y como capitán o capitán a guerra a quien lo ejercía, en el siglo XVI el término capitán general designó al jefe supremo de las tropas, bien fuera de una de las armas o de todas las que actuaran en una campaña. 

Inicialmente las Indias se organizaron en provincias, y el mando militar recayó en un mero capitán, la misma persona que había obtenido la capitulación para descubrir y poblar, y que en su día sería el gobernador de lo conquistado. Y allí donde las exigencias militares lo reclamaban, que podían ser supraprovinciales, se nombraba a un capitán general, como fue el caso de Hernán Cortés, primer capitán general (Cédula Real de 15 de octubre de 1522) de la América española.

Una vez pacificadas todas las tierras de Indias, el oficio de capitán general, apareció en los siglos XVI y XVII como secundario y subordinado a los virreyes, pues siendo la competencia militar más alta, les había sido concedido a estos, así como eventualmente a algunos gobernadores. 

También un presidente de Audiencia, podía, si en el lugar donde residía esta no había gobernador, acumular los oficios de gobernador y capitán general. Tan relevante era el cargo, que en disposiciones varias, se recalcaba en reiteradas ocasiones a las Reales Audiencias donde no existía un virrey, que el capitán general tenía la mayor autoridad y confianza del rey, representaba la persona de este y recibía iguales honores que ella, que es “jefe de la provincia”, “que en voz de su Magestad manda el reino”.

A finales del siglo XVII, cuando se recopilaron las Leyes de Indias de 1680, la América española se dividía en dos virreinatos, cada uno de ellos en varios distritos de audiencia, y estos a su vez en provincias. El distrito de una audiencia (provincia mayor) era entonces considerado como la circunscripción administrativa básica, y la misma, como su órgano principal de gobierno.

En estos tiempos era frecuente que se sumaran los cargos; así, por ejemplo el oficial del Consejo de Indias Juan Díez de la Calle apuntaba: «de las Reales Audiencias de Indias, dos están presididas por el virrey, siete por un presidente que es a la vez gobernador y capitán general, y tres por presidentes que de ordinario son letrados sin mando militar y están subordinados (los presidentes y no las audiencias) a los virreyes en guerra, hacienda y gobierno superior«.

En el siguiente siglo (XVIII), el capitán general adquirió y poseyó otras funciones de carácter político, no especificadas como tales, pero no por ello menos reales y efectivas, similares a las que poseía el virrey. Lo que referido al virrey se calificó de “superior gobierno” en el caso del capitán general era «lo gubernativo” (García-Gallo). Había, sin embargo, una diferencia en la forma de atribuir el gobierno al virrey y al capitán general; el primero recibía el poder militar en razón de su cargo de virrey; el segundo recibía el poder político en cuanto capitán general

Durante este siglo se militarizó la Administración en grado variable. La mayoría de los capitanes generales ejercían esa función junto con el cargo de gobernador, coincidiendo habitualmente los territorios de su gobernación y de la capitanía general, aunque a veces fuera esta mayor. También en las gobernaciones fronterizas y en la costa del Caribe, tenían este título adicional. 

En total hubo hasta 34 gobernaciones en la América española, que habían ido surgiendo a medida que avanzaba la conquista. Las más importantes fueron consideradas en algún momento capitanías generales, con poderes militares autónomos; fue el caso de Santo Domingo, Cuba, Puerto Rico, Guatemala, Yucatán, Panamá, Chile, Filipinas y Venezuela, así como el Nuevo Reino de Granada y Buenos Aires antes de convertirse en sedes virreinales.

En el caso del Nuevo Reino de Granada, desde la  Real Cédula de 17 de julio de 1549 que creaba la Real Audiencia de Santa Fe, ya establecía «que tenga un presidente, gobernador y capitán general«, siendo desde 1604 de «capa y espada» y no togados. Como presidentes de la Audiencia se limitaban a presidir las reuniones de la misma. Como gobernadores y capitanes generales tenían a su cargo la administración de todas las provincias de la Audiencia.

Desde la creación de este Virreinato, casi todas las normas que se dirigían a los Virreyes de Perú, Nueva España y Nuevo Reino de Granada, también se enviaban a todos los Presidente-gobernadores de las Reales Audiencias pretoriales para que las aplicaran en la provincia de su jurisdicción, que junto a su titulo ostentaban también el de capitán general

En el caso de Buenos Aires, se menciona en una disposición real de Fernando VI de 16 de enero de 1750 para Indias, en la que crea un gobernador en la ciudad de Montevideo, subordinado a la superior autoridad del gobernador y capitán general de Buenos Aires.

En pleno siglo XVIII, antes de la reforma de las Intendencias, en 1776, la América española se organizaba ya en cuatro virreinatos, trece Audiencias (doce en el continente y una en las islas del Caribe), siete gobernaciones-capitanías generales (cuatro en el continente, dos en las islas del Caribe y una en Filipinas) y dos comandancias generales.

Y a finales del siglo, algunas gobernaciones desempeñadas por capitanes generales pasaron a ser gobernaciones-comandancias generales, que era un título todavía más puramente militar y una figura intermedia entre capitanes generales y capitanes a guerra. Así ocurrió en las Provincias Internas (1776-1821) y Maynas (1802-1822).

Aunque como regla general el título de capitán general desapareció para los intendentes (solo se conservó en la intendencia “cabecera”), existieron dos casos en los que se preservó y donde las provincias se gobernaron por gobernadores-capitanes generales-intendentes, que fueron Yucatán y Puerto Rico.

En los mapas de este siglo XVIII ya figuran algunos territorios como capitanías generales , aunque como ya se ha dicho no existieran como tales desde el punto de vista  administrativo.  

En todo caso hubo al menos ocho territorios que fueron conocidos o tuvieron consideración de Capitanías Generales en algún momento de la historia de la América española, aunque en cédulas y provisiones reales (excepto para Venezuela) se hablaba siempre de capitanes generales:

Capitanía General de Santo Domingo

Incluyó Puerto Rico hasta 1582

En realidad siempre fue una Real Audiencia y conocida como tal, desde la real cédula del emperador Carlos V de 14 de septiembre de 1526.

Al crearse el virreinato de Nueva España en 1535, La Española adquirió un gobierno autónomo llamado Capitanía General de Santo Domingo cuyo presidente, al mismo tiempo, era gobernador y capitán general de Santo Domingo.

Siguió albergando a la Real Audiencia homónima que tuvo jurisdicción sobre Nicaragua (hasta 1539) y todas las islas del Caribe, Centroamérica y las provincias de Trinidad, Venezuela, Nueva Andalucía, Paria y Margarita en Sudamérica.

Su Presidente, Gobernador y Capitán General tuvo jurisdicción sobre el «distrito de todas las Islas de Barlovento, y de la Costa de Tierrafirme, y en ellas las Gobernaciones de Venezuela, Nueva Andalucía, el Río de el Hacha, que es de la Governación de Santa Marta: y de la Guayana, o Provincia del Dorado, lo que por ahora le tocare, y no mas, partiendo términos por el Mediodía con las quatro Audiencias del Nuevo Reyno de Granada, Tierrafirme, Guatemala y Nueva España, según las Costas, que corren de la Mar de el Norte por el Poniente, con las Provincias de la Florida, y por lo demás con la Mar del Norte» (Recopilación de las Leyes de Indias de 1680).

Desde 1630 la jurisdicción de la capitanía general sólo afectaba a la parte oriental de la isla, ya que la occidental bajo el nombre de Haití, estaba en poder de los bucaneros y era regida por un gobernador francés desde 1641.

Algunos capitanes generales fueron:

Antonio de Osorio y Villegas en el año 1564, fue designado  por el rey Felipe II como presidente de la Real Audiencia de Santo Domingo y capitán general de La Española.

El último fue José de la Gándara Navarro (1864-1865)

Capitanía General de Yucatán

Fue una gobernación desde el 8 de diciembre de 1526 cuando Francisco de Montejo obtuvo del rey la capitulación que le autorizó a emprender la conquista de Yucatán y lo convirtió en Adelantado, Gobernador y capitán general de Yucatán (estados de Campeche, Quintana Roo y Yucatán, Belice y parte de Guatemala). Fue el segundo capitán general en América después de Hernán Cortés.

La Gobernación se creó formalmente en 1565, bajo la dependencia directa del rey para asuntos militares y de gobierno, pero debía acudir a la Real Audiencia de México o a la de su vecina la Real Audiencia de Guatemala, para solventar los asuntos jurídicos. Su sede se encontraba en la ciudad de Mérida.

En 1617 por cuestiones estratégicas, la gobernación fue dotada de cierta autonomía virreinal al ser considerada como capitanía general.

Pero una real cédula del rey Felipe IV de 1627 que menciona las relaciones entre el gobernador de Yucatán y el Virrey de Nueva España, establece que: «Conviene, que los Gobernadores, y Capitanes generales de la Provincia de Yucatán, cumplan precisa y puntualmente las órdenes, que le dieren los Virreyes de la Nueva España. Y mandamos a los Gobernadores, que las obedezcan, y cumplan«.

Algunos capitanes generales fueron:

Fernando Francisco de Escobedo, primer militar profesional que tomó posesión de su cargo como gobernador y capitán general de Yucatán el 18 de octubre de 1670 y que desempeñó durante 2 años.

Manuel Salcedo (1736-1743), brigadier de los reales ejércitos y caballero de la Orden de Santiago, fue su gobernador y capitán general.

Matías de Abadía, militar español nombrado presidente de la Audiencia, gobernador y capitán general de Santo Domingo en 1742.

Felipe Remírez de Estenoz, gobernador intendente y capitán general entre 1763 y 1764, falleciendo en el desempeño de su función. Fue nombrado por el rey de España Carlos III.

La gobernación capitanía general permaneció hasta 1786 cuando pasó a llamarse Intendencia-Gobernación.

Palacio Fortaleza de Santa Catalina. San Juan.

Capitanía General de Puerto Rico

La isla tuvo un gobernador desde 1505 y en 1582 su primer capitán general fue Diego Menéndez de Valdés (Real Cédula de Felipe II  de 18 de junio de 1582). Desde entonces se la conoció como Capitanía General. Permaneció hasta octubre de 1836.

La ley 4 del libro III, título XI de 2 de diciembre de 1608 se refiere a Puerto Rico como Capitanía General.

Los gobernadores de Puerto Rico fueron declarados capitanes generales desde 1643.

Una Real Orden del 24 de mayo de 1784 ordenó crear la Intendencia de Puerto Rico unida al cargo de gobernador y capitán general.

Tras la independencia de los territorios americanos continentales, Puerto Rico continuó bajo el mando de un capitán general, que además fue durante el siglo XIX Gobernador General y Presidente de la Real Audiencia.

Algunos capitanes generales relevantes fueron:

Juan de Vargas Machuca, militar y político español, caballero de la Orden de Santiago, gobernador de la capitanía general de Puerto Rico desde 1620 hasta 1625, nombrado por el rey Felipe IV de España.

Juan de Haro y Sanvítores, militar que fuera designado en el cargo de la capitanía general de Puerto Rico, entre 1625 y 1630.

Enrique Enríquez de Sotomayor, hidalgo militar descendiente de la Casa de Enríquez, que ocupara los cargos de gobernador de la capitanía general de Puerto Rico desde 1631 hasta 1635.

Diego de Aguilera y Gamboa, nombrado en el cargo de gobernador y capitán general de Puerto Rico bajo la Corona española desde 1649 hasta 1655.

José Antonio de Mendizábal y Azcue, gobernador y capitán general de Puerto Rico entre 1724 y 1730.

Matías de Abadía, militar español que ejerció como gobernador y capitán general de Puerto Rico entre 1731 y 1743.

Capitanía General de Cuba

En 1556 por disposición real, se fijó la residencia de los gobernadores de la Isla en ciudad de La Habana, incluyendo en su jurisdicción a la isla de Jamaica hasta 1655.
En 1567, fue nombrado gobernador de Cuba el capitán general de la Armada de Indias Pedro Menéndez de Avilés que lo ejerció hasta 1574.
En 1579,  el capitán de los tercios españoles Gabriel de Luján, fue designado por el Rey gobernador general de la isla de Cuba y, por primera vez, en la fórmula de nombramiento se agregó: “y capitán general de la misma”, que lo asumió en 1581. 
Palacio de los Capitanes Generales. La Habana.

En lo gubernativo siguió sujeto al virrey de Nueva España, en lo relativo a la marina dependía de los generales de las flotas que se apostaban en el puerto, y en lo judicial dependía de la Audiencia de Santo Domingo.

Por Real Cédula de 8 de octubre 1607, Felipe III nombró capitán general de Cuba al gobernador de La Habana y dividió la isla en dos gobiernos, el Occidental con sede en La Habana y el Oriental con sede en Santiago de Cuba.

La jurisdicción del gobernador de La Habana fue fijada por el Este, hasta cincuenta leguas de la ciudad.

En el siglo XVIII la capitanía general comprendía a la isla de Cuba, La Florida (desde 1567) y la Luisiana (desde 1763).

Palacio de los Capitanes Generales. La Habana.

El 31 de octubre de 1764, Carlos III ordenó instaurar la primera intendencia americana en la capitanía general de Cuba, la de Ejército y Real Hacienda de la Habana.

En 1776 fue creada la intendencia de Nueva Orleans en Luisiana, que era de Ejército y Real Hacienda y dependía de la capitanía general de Cuba.

Desde 1777 fue una capitanía general autónoma de la de Santo Domingo y permaneció hasta 1898.

El último capitán general fue Adolfo Jiménez- Castellanos y Tapia (1898-1899) que tuvo el encargo de ocupar la Capitanía General de Cuba y el mando del ejército de Operaciones con la amarga misión de presidir la comisión de evacuación de la isla y su entrega a los norteamericanos, acto que se escenificó el 1 de enero de 1899 en el salón del trono de la Capitanía General de La Habana.

Capitanía General de Guatemala

El título de capitán general de Guatemala, gobernador y adelantado le fue otorgado en real provisión de 18 de diciembre de 1527 por Carlos I de España a Pedro de Alvarado,  títulos que ostentó hasta su muerte en 1541.

También llamada Reino de Guatemala, su capitán general designado por el Rey, era también presidente de la Real Audiencia y gobernador  de  las provincias de Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Comayagua, Chiapas, Belice y Chiriquí y Bocas el Toro (Panamá). Permaneció hasta 1821.

Palacio de los Capitanes Generales en Santiago de los Caballeros de Guatemala (Antigua Guatemala)

La Real cédula del 28 de junio de 1568, fijando los límites y los funcionarios de esta audiencia decía: «En la ciudad de Santiago de los Cavalleros, de la Provincia de Guatemala, resida nuestra Audiencia y Chancillería Real, con un Presidente, Governador y Capitán General».

El presidente de la Real Audiencia de los Confines, Pedro de Villalobos, como gobernador del denominado Reino de Guatemala desde el 25 de enero de 1573, vuelve a tener también el título de capitán general, lo que le convierte en el mando principal del ejército del territorio y ya no dependerá más en lo militar del virrey de Nueva España.

En 1611, Antonio Peraza de Ayala y Rojas, conde Gomera, fue el primero en ostentar de forma oficial los cargos de capitán general, gobernador general del Reino de Guatemala y presidente de la Audiencia y Cancillería Real de Santiago de Guatemala.

Entre 1672 y 1678  el general Francisco Fernando de Escobedo, fue presidente de su Real Audiencia.

Desde el año 1779, el presidente, gobernador y capitán general pasan también a ostentar el título de superintendente general de la Real hacienda.

El último capitán general y presidente de la Real Audiencia fue Gabino Gainza entre 8 de marzo y 15 de septiembre de 1821

Capitanía General de Chile

Fue una gobernación desde 1541 hasta 1819, primero con el nombre de Nueva Extremadura o Chile, siendo Pedro de Valdivia su primer gobernador de hecho, entre 1539 y 1547 y de derecho desde 1549 a 1553.

Conocido también como Reino de Chile dependiente del Virreinato del Perú, por real cédula de Felipe II de 15 de diciembre de 1597:

«Es nuestra voluntad, que los Virreyes del Perú, y Audiencia de Lima no impidan, ni embaracen al Presidente Governador y Capitán general de Chile en el gobierno, guerra y materias de su cargo, si no fuere en casos graves, y de mucha importancia, aunque esté subordinado al Virrey, y Governador de la Audiencia de Lima».

Desde el año 1609 los gobernadores-capitanes generales, pasarían a ser también presidentes de la nueva Real Audiencia de Santiago de Chile.

El primer primer gobernador y capitán general de Chile, además de Presidente de su Real Audiencia fue Juan de la Jaraquemada y Codina , nombrado en 1611 por el virrey del Perú Juan de Mendoza y Luna.

La Gobernación se dividió en 1783 en dos intendencias, la de Concepción y la de Santiago. 

La capitanía general chilena se independizó definitivamente del virreinato peruano por real cédula de 1798, y su real Audiencia de Santiago de Chile pasaba a ser una Audiencia pretorial, dependiendo directamente del monarca español.

El último capitán general de Chile fue Francisco Casimiro Marcó del Pont Díaz Ángel y Méndez (1814-1817)

Capitanía General de Venezuela

También conocido como Reino de Tierra Firme o Provincia de Venezuela fue una entidad territorial establecida por real cédula el 8 de septiembre de 1777:

«...Provincias de Cumaná, Guayana y Maracaibo, e islas de Trinidad y Margarita…y agregarlas en lo gubernativo y militar a la Capitanía General de Venezuela, del mismo modo que lo están, por lo respectivo al manejo de mi Real Hacienda, a la nueva Intendencia erigida en dicha Provincia, y ciudad de Caracas, su capital.«

Conocida como tal desde 1731, cuando se nombró a Martín Lardízabal como gobernador y capitán general, abarcaba las provincias de Caracas, Maracaibo, Cumaná, Nueva Andalucía, Guayana y las islas Margarita y Trinidad. Se hallaba entonces comprendida en el Virreinato de Nueva Granada.

En 1739, al informar sobre la reconstitución del Virreinato de la Nueva Granada, el rey se refiere a Caracas, como el territorio de su capitanía general. De esta forma, es evidente que en la jurisdicción militar el gobernador de la provincia de Caracas tenía superioridad sobre las otras provincias. Todas las provincias de este virreinato fueron agrupadas en tres comandancias militares generales: Caracas, Portobelo y Cartagena.

Una Real Cédula del 12 de febrero de 1742 de Felipe V, separó Venezuela de la jurisdicción del Virreinato de Nueva Granada: «He resuelto relevar y eximir al Gobierno y Capitanía General de la provincia de Venezuela de toda dependencia de ese virreinato no obstante lo dispuesto y mandado por mí en la cédula de 20 de agosto del año de 1739, por la cual fui servido de agregar la expresada provincia á ese nuevo virreinato«.

No tuvo su propia Real Audiencia hasta 1786, cuando dejó de pertenecer a la de Santo Domingo.

Algunos de sus capitanes generales fueron:

Ruy Fernández de Fuenmayor 1637-1644

Marcos Francisco de Bethencourt y Castro, gobernador y capitán general de Venezuela entre los años 1701-1707.

Felipe Remírez de Estenoz gobernador y capitán general de Venezuela entre  1758 y 1762

Manuel González de Aguilar Torres de Navarra y Montoya, brigadier del ejército español, capitán general de la Provincia de Venezuela entre 1782 y 1786.

Juan José Guillelmi Andrada-Vanderwilde, Caballero de Santiago, administrador colonial español, que fuera gobernador y capitán general de la provincia de Venezuela entre 1786 y 1792.

Pedro Carbonell Pinto Vigo y Correa, General Brigadier español que ejerció la labor de Gobernador y capitán general de Venezuela durante un periodo que se extiende desde 1792 hasta 1799, en que una enfermedad lo obligó a abandonar el cargo.

Manuel de Guevara y Vasconcelos, político y militar español, gobernador y capitán general de Venezuela (1798-1807) que recibió a Alexander von Humboldt cuando fue a Venezuela.

Vicente Ignacio Antonio Ramón de Emparan y Orbe, noble, militar y político español destacado por su cargo de gobernador y capitán general de Venezuela (1809-1810).

Fernando Miyares Pérez y Bernal, nacido en Santiago e Cuba, fue el último capitán general y gobernador de la provincia de Venezuela (1810-1812).

Juan de Casas y Barrera, político y militar español, que ejerció la labor de capitán general de Venezuela, durante el periodo del 6 de octubre de 1807 hasta el 19 de mayo de 1809.

El último capitán general fue Francisco Tomás Morales  entre julio 1822 y agosto 1823.

Capitanía General de Filipinas

Las islas del archipiélago recibieron primero el estatus de gobernación en 1565 y más tarde fue declarado como gobernación-capitanía general dependiente del virreinato de Nueva España en 1574.

Incluía, además del archipiélago filipino, a las islas Palaos, isla de Guam, Islas Marianas e Islas Carolinas.

En 1584 (10 de junio) se constituyó la Audiencia de Manila por Real Cédula de 5 de Mayo de 1583 que puede considerarse como la Ley orgánica fundamental de la gobernación de Filipinas, ya que de ella se deriva el establecimiento de una Real Audiencia Chancillería en Manila, con un Presidente (que necesariamente ha de ser letrado),»que sea Gobernador y Capitán general«.

Hasta 1822, hubo gobernadores-capitanes generales civiles, pero a partir de ese año fueron siempre militares. A lo largo de la segunda mitad del siglo XIX, se establecieron en su territorio numerosos Gobiernos y Comandancias Militares, dado el elevado número de islas y la extensión del Distrito.

El capitán general era también Gobernador y Presidente de la Real Audiencia (hasta 1861), que se encargaba de la capitanía general cuando ésta quedaba vacante; trataba directamente con el rey y el Consejo de Indias.

El último Gobernador General de Filipinas fue el general Diego de los Ríos y Nicolau (1898-1899).

En resumen, las capitanías generales dentro de la compleja organización de una monarquía extensa y plurijurisdiccional como la española, tenían la característica ejecutiva y de eficacia de lo militar. Si bien es cierto que teóricamente cada autoridad o institución poseía competencias específicas, las Gobernaciones, Reales Audiencias y Capitanías Generales estaban abocadas a confundirse con frecuencia. Y así ocurría en lo personal, cuando la misma persona se desdoblaba y desempeñaba dos o tres de estos cargos; y en lo territorial, cuando su jurisdicción se solapaba o convergía con otra, y ello sin tener en cuenta a los Virreyes que podían acumular hasta cuatro cargos. 

Pese a que la cuestión territorial tenía una gran relevancia para la organización del gobierno hispano en América, y que los límites jurisdiccionales y la lógica de la que emanaban, eran de vital interés para la Corona, los reiterados problemas de indefinición de límites y la imprecisión de las designaciones fueron causa de muchos encuentros conflictivos entre autoridades e instituciones.

En todo caso, la historiografía hispánica debería revisar este concepto cartográfico de capitanías generales y sustituirlo por el de Gobernaciones. Ha llegado el momento de que los mapas de la América española sean elaborados de acuerdo con la realidad histórica de su tiempo.   

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Fuentes consultadas.

http://pares.mcu.es/ParesBusquedas20/catalogo/autoridad/46287

https://es.wikipedia.org/wiki/Capitanía general

https://www.definiciones-de.com/Definicion/de/capitanías_generales.php

http://www.argentinahistorica.com

https://www.hgis-indias.net/dokuwiki/doku.php?id=hgis:capitanía_general

Las reales audiencias de las Indias y la capitanía. general de Venezuela. Alfonso Gacía Gallo

https://www.artehistoria.com/es/contexto/las-instituciones-en-america

Legislación general de Fernando VI para las Indias hispanas. Antonio Muro Orejón 

De corregimiento a gobierno político-militar: el gobierno de Veracruz y la «militarización» de cargos de gobierno en España e Indias durante los reinados de Felipe V. Relaciones. estudios de historia y sociedad. Francisco A. Eissa-Barroso

Historia Militar de Puerto Rico. Héctor Andrés Negroni. 1992.

García-Gallo y el derecho Indiano. Ismael Sanchez-Bella. Universidad de Navarra. Madrid 1996. UCM, Departamento de Historia del Derecho y de las Instituciones

Capitanes generales y capitanías generales en el siglo XVIII. Francisco Andújar Castillo. Revista de Historia Moderna. Anales de la Universidad de Alicante nº 22 – 2004. EJÉRCITOS EN LA EDAD MODERNA

Victor Gayol y Rafael Diego-Fernández Sotelo, El gobierno de la justicia. Conflictos jurisdiccionales en Nueva España (siglos XVI-XIX). Julián Andrei Velasco.

La configuración del sistema jurídico hispano en las Islas Filipinas: orígenes y evolución (Siglos XVI-XVIII). JULIA CELDRÁN RUANO.  Profesora Titular de Derecho administrativo Universidad de Murcia


7 respuestas a “Capitanías Generales

  1. El mapa que muestra los limites de la Capitania General de Chile y el Virreinato del Rio de la Plata no se corresponde con lo dispuesto por las Reales Cédulas que otorgaron al segundo la Patagonia y el Estrecho de Magallanes hasta el Cabo Froward.

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  2. En el mapa de la Capitanía de Santo Domingo se consigna Belice y parte de Yucatán como «Colonia Inglesa», lo que contradice los tratados con España, dado que únicamente fueron concedidas para corte de palo de tinte, y se prohibía expresamente colonizarlo y construir fortificaciones. Además se contradice en relación a los demás mapas donde la Capitanía General de Guatemala aparece con el territorio de Belice como parte integral. Revisen la historia.
    Ese mapa en mención no revela la verdadera razón de los ingleses en la zona, tampoco debería aparecer en la zona del atlántico de Nicaragua, de donde fueron expulsados cuando se consideraron un peligro precisamente de convertirse en colonia inglesa sin autorización expresa.
    Gracias

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    1. Estimado Oscar:
      Tiene usted toda la razón. La falta de mapas adecuados referentes a las Capitanías Generales, ha generado este error. No disponiendo de «cartógrafo propio» he procedido a subsanarlo al menos en lo que a Guatemala se refiere.
      El interés y participación de lectores y seguidores con comentarios como el suyo, ayudan a mantener el rigor histórico de esta web y la encamina a ser un referente de la América española.
      Muchas gracias y un muy cordial saludo

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