LITERATURA

Carlos Pellicer, poeta y museógrafo, incorporó la modernidad en la poesía del siglo XX

Boletín No. 40 - 16 de enero de 2020
  • Nació el 16 de enero de 1897; se sumó a la vanguardia literaria de la época y desarrolló una visión artística multidisciplinaria

La actividad literaria del poeta y escritor Carlos Pellicer Cámara inició a los 12 años de edad, cuando plasmó sus primeros sonetos mientras ayudaba a la economía familiar en su natal Tabasco.

La modernidad del siglo XX, que en México fue especialmente notoria, hicieron que Pellicer Cámara buscara la innovación en la poesía, fue así como se adentró en la vanguardia literaria, y al lado de Jaime Torres Bodet, Salvador Novo, Xavier Villaurrutia, Antonieta Rivas Mercado, Andrés Henestrosa, Clementina Otero y Gilberto Owen, formó parte de los Contemporáneos.

Este grupo de intelectuales, con una visión artística multidisciplinaria, fundó las revistas culturales más importantes de la época: Ulises y Contemporáneos. Además, modernizó el teatro mexicano y aportó muchas de las innovaciones al arte y la cultura de la sociedad mexicana de la primera mitad del siglo XX.

El estilo de Pellicer adquiere mayor importancia si se toma en cuenta que México adoptó con facilidad influencias extranjeras y el joven tabasqueño, que nació el 16 de enero de 1899, además de dedicarse a la docencia durante dos décadas, fue un gran promotor cultural que se enfocó a las artes plásticas y a la museografía.

En la Escuela Secundaría 4 impartió Historia de México, Historia Universal y Literatura Castellana, además Poesía moderna en la Universidad Nacional Autónoma de México y fue director del Departamento de Bellas Artes.

Interesado en la historia, el arte y la arqueología, se dedicó también a la museografía y organizó varios museos: La Venta, en Villahermosa, Tabasco; el Museo Arqueológico de Hermosillo, Sonora, así como el Anahuacalli y Frida Kahlo en la Ciudad de México.

Fundó la Federación de Estudiantes Colombianos en Bogotá. Ingresó a la Academia de la Lengua en 1953 y recibió el Premio Nacional de Ciencias y Artes en el campo de Lingüística y Literatura en 1964. Fue presidente de la Asociación de Escritores de México (1966), de la Comunidad Latinoamericana de Escritores (1967), de la Sociedad Bolivariana en México (1968) y del Comité Mexicano de Solidaridad con el Pueblo de Nicaragua (1974).

En 1978 se estableció el Premio Iberoamericano Bellas Artes de Poesía Carlos Pellicer para obra publicada y en homenaje al escritor, el estado de Tabasco creó el Museo Regional de Antropología Carlos Pellicer.

Su producción literaria fue fructífera. Pellicer legó alrededor de 25 libros publicados, cuatro obras póstumas y Luis Mario Schneider se encargó de la edición de su obra completa.

Además de colaborar en las revistas Falange (1922-23), Ulises (1927-28) y Contemporáneos (1928-31), Pellicer fue autor de Colores en el mar y otros poemas (1921); Piedra de sacrificios; Seis, siete poemas y Oda de junio (1924); Camino (1929); Estrofas al mar marino (1934); Hora de junio 1929-1936 (1937); Ara Virginum (1940); Discurso por las flores (1946); Práctica de vuelo (1956); Material poético 1918-1961, Dos poemas, Con palabras y fuego (1962); Teotihuacán y 13 de agosto: ruina de Tenochtitlán. Poemas (1965); Bolívar, ensayo de biografía popular (1966); Noticias sobre Nezahualcóyotl y algunos sentimientos (1972); Cuerdas, percusión y alientos (1976).

Carlos Pellicer Cámara murió a los 80 años el 16 de febrero de 1977 en la Ciudad de México; sus restos descansan en la Rotonda de las Personas Ilustres.

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